LAS RABIETAS Y LOS PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

Antes de profundizar en como abordar las rabietas y/o problemas de comportamiento con nuestros hijos me gustaría realizar la reflexión de lo que suponen dichas etapas para el desarrollo de un niño/a. Sin duda, una rabieta o un problema de comportamiento, es un conflicto, y como en todo conflicto: hay expresión de sentimientos (normalmente negativos), un intento de evadir el conflicto (buscando otras opciones) y si esto no es posible, se suele dar un razonamiento y una resolución del mismo.

Los conflictos nos ayudan a crecer y desarrollarnos porque para su resolución se requiere de un análisis de nuestros sentimientos y emociones y de un razonamiento (es decir, conecta emoción y pensamiento) para llegar a su resolución.

P.ej: un niño quiere coger un objeto que está a una altura dónde no puede llegar ni siquiera poniéndose de puntillas. En un principio probará poniéndose de puntillas, alargando todo lo que pueda los brazos… al ver que no llega, intentará hacer aquello que conoce, darle con otro objeto más largo que sus brazos, sin obtener resultado… el niño se frustra porque quiere ese objeto, se enfada, llora, … pero como sigue queriendo aquello, piensa “me subiré al mueble de abajo” (seguro que es algo arriesgado, pero lo prueba) lo intenta y se cae… llora, se enfada,… quizás desista en ese día y lo vuelva a intentar otro día… o quizás se le ocurre otra idea “cogeré una silla y me subiré”… lo prueba y consigue coger aquello que quería.

Se alegra de su conquista, pero sobretodo ha desarrollado una habilidad más, la de utilizar algo más alto y seguro, para llegar más arriba.

Con esto quiero decir que cuando nuestros hijos tienen rabietas y expresan problemas de comportamiento sin duda, esto es positivo, porque les ayudará a crecer, a aprender nuevas estrategias, habilidades; necesitarán razonar para llegar a su resolución, con el consecuente desarrollo de su sistema neurológico (cuando razonamos nuestras neuronas crean nuevas conexiones que antes no funcionaban).

Por otro lado se hace imprescindible tener una visión global de la situación antes de ayudar a nuestros hijos a resolver un conflicto.

Las rabietas y problemas de comportamiento suelen ser el resultado de las dificultades de relación con nuestros hijos a lo largo del tiempo.

Es importante mantener unos pilares básicos en nuestra relación con nuestros hijos/as: el respeto, la atención (empática), los límites afectivos y el amor incondicional.

También hemos de tener en cuenta que los niños pasan por diferentes etapas, en las cuales es necesario expresar dichas rabietas como forma de reivindicar su independencia, la diferenciación de sus padres, su autonomía para pensar y tomar  decisiones por sí mismos. Una de las etapas más significativas se da a los 2 años o un poquito más, es la fase de la negación, del “no”; el negar al otro significa diferenciarse de él, siendo o haciendo algo diferente, lo que suele generar un conflicto, sentimientos ambivalentes (entre el deseo del niño y el deseo de los padres) que suelen desembocar en rabietas. Esta fase suele durar hasta aproximadamente los 5 años.

 

LAS RABIETAS:

Para ayudar a los niños a resolver una rabieta hemos de tener en cuenta varias cosas:

  • Qué no pretenden tomarnos el pelo; esto es imprescindible para poder adaptarnos a las necesidades del niño.

Los niños pueden tener rabietas derivadas de la tensión que les produce el cansancio, sueño, hambre, aburrimiento, etc.

También para llamar nuestra atención en relación a algo que para ellos no está resuelto y es su modo de demandar “necesito saber que tengo que hacer en esta situación”.

Pero siempre hemos de tener en cuenta que su manera de expresar una rabieta va a estar relacionado con la relación o vinculo que tenemos con nuestros hijos.

  • Que somos los adultos los que tenemos que adaptarnos a las necesidades de los niños y no al revés, permitiendo que hagan aquello que su impulso vital necesita.

Por supuesto, siempre y cuando la acción del niño no implique:

  • que pueda hacerse daño
  • que pueda hacer daño a los demás
  • que pueda romper algo
  • falta de respeto a otros niños y adultos

Este aspecto podemos salvaguardarlo procurando que el ambiente de nuestro hijo sea un ambiente seguro, relajado y que le permita actuar, o mejor dicho jugar. Los niños están en un permanente juego, ya que es el modo que tienen de relacionarse, explorar y aprender en el mundo.

  • Evitar realizar aquellas cosas que sabemos de antemano que pueden ser difíciles de manejar. Como por ejemplo: las grandes superficies comerciales, al igual que pueden ser estimulantes para los adultos e impulsarnos al consumo también lo son para los niños que se ven inundados de múltiples estímulos atrayentes. Hemos de tener en cuenta que nuestra capacidad de autocontrol de adultos no es la misma que en un niño.
  • Permanecer en un espacio demasiado tiempo y pretender que los niños permanezcan sentados, o que no se muevan, sin que tengan opciones de continuar con su juego.
  • No calificar de buenos o malos a nuestros hijos por aquello que hacen, no censurar su manera de estar diciéndoles “pórtate bien”. Nuestros hijos han de tener la profunda convicción de que independientemente de lo que hagan o como sean,  sus padres van a estar siempre a su lado, aunque pueda agradar o desagradar aquello que hacen. Eso es el amor incondicional.

Para ayudar a nuestros hijos a resolver una rabieta y educarlos…

  • Es importante que nuestros hijos se sientan entendidos, es decir que sientan que sabemos lo que les pasa.

P.ej: Juan juega en una piscina (de esas de plático en la terraza), se tira con fuerza y hace unas buenas olas y unos buenos charcos, es muy divertido. Pero a su mamá no le hace tanta gracia. Cada vez hay más agua en el suelo, los muebles de la terraza también están mojados, etc.

La mamá de Juan: “ Juan se que te lo estás pasando muy bien saltando en el agua, pero mira cuanta agua tiras fuera de la piscina”.

  • Aprovechamos para educar a nuestros hijos en este tipo de situaciones, explicándoles lo que esperamos de ellos o lo que debe hacer.

P.ej: “ Juan puedes jugar a saltar en el agua, pero sin que las olas salgan de la piscina. Prueba a ver si puedes”.

  • También les enseñamos a elegir: entre dos opciones, este punto es muy importante para que aprendan a tomar decisiones.

P.ej: “ puedes seguir jugando a saltar sin tirar agua o jugar a otro juego dentro del agua”.

  • En ocasiones, después de todos estos pasos también se hace necesario, que el niño observe un posicionamiento claro, firme y afectivo en nosotros para comprender y enjuiciar la trascendencia de sus actos.

P.ej: “Juan como veo que no eres capaz de jugar sin tirar agua fuera, vamos a salir del agua y ya lo intentaremos otro día”.

Cuando las rabietas estallan…

Cuando nuestros hijos estallan emocionalmente es muy importante acompañarlos en ese momento para que se sientan atendidos, escuchados, aceptados y amados.

Si es posible acercarnos corporalmente a ellos, aún mejor, ya que a través del contacto pueden canalizar toda su tensión y ansiedad.

Si no es posible nos mantendremos cerca intentando escuchar y comprender aquello que expresa en su rabieta, sin decir nada, pero presentes corporalmente y acompañándoles con la mirada; para que después cuando “las aguas vuelven a la calma”  y puedan escucharnos, poder establecer un diálogo emocional acerca de cómo se sienten, y de qué le está pasando; para así ir identificando sus sentimientos y emociones.

Finalmente después de realizar este diálogo emocional con los niños, es importante poner límites a la conducta que deseamos que cambien.

 

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

Cuando un niño se comporta de un modo diferente al que esperamos solemos decir que tiene un problema de comportamiento.

En este caso deberíamos revisar varias cosas:

  • Si estamos siendo demasiado permisivos o por lo contrario exigentes hacia el niño.
  • Si no estamos escuchando sus necesidades, de juego, atención, afecto, etc.
  • Si no estamos siendo claros en nuestras directrices; ante la misma situación un día digo una cosa y otro día otra.
  • Si le pido cosas al niño que yo no hago.

Cuando se da un problema de comportamiento a menudo tiene que ver con la dificultad de dar seguridad y confianza a nuestros hijos y acompañarlos en los diferentes momentos.

 

 

 

 

 

 

3.481 comentarios en “LAS RABIETAS Y LOS PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

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